Pavimento impreso: qué es, cómo se hace y cuánto dura

El pavimento impreso es un suelo continuo de hormigón que se estampa en fresco con moldes para reproducir la textura de la piedra, el adoquín, el ladrillo o la madera. Es el mismo sistema que se conoce como hormigón impreso o cemento impreso, y lo ves a diario en aceras, plazas y urbanizaciones; en una vivienda se usa sobre todo en entradas, patios, terrazas y contornos de piscina.

En esta guía explicamos en qué consiste, qué ventajas y qué limitaciones tiene, cómo se ejecuta paso a paso, cuánto cuesta el metro cuadrado en 2026, cuántos años dura y qué mantenimiento necesita para llegar a esa cifra. Y si el tuyo ya está instalado y ha perdido color o tiene fisuras, al final te contamos cómo se renueva sin obra con el mortero Smartcover Repair y el barniz Smart Varnish Repair.

Terraza exterior con pavimento impreso imitación piedra

¿Qué es el pavimento impreso?

El pavimento impreso es una losa de hormigón vertida en obra a la que, antes de que endurezca, se le incorpora un endurecedor de color en polvo y se le estampa un molde de poliuretano. El molde deja en la superficie el relieve y las juntas del material que imita, y el endurecedor aporta el color y una capa superficial más dura que el propio hormigón. Una vez curado, el pavimento se lava y se sella con una resina que fija el color y lo protege del agua y del desgaste.

El resultado es una superficie continua, sin piezas sueltas, con el aspecto de un pavimento de piedra o adoquín pero ejecutada de una sola vez. Los moldes disponibles son muy variados: piedra irregular, pizarra, adoquín, ladrillo, baldosa, tarima de madera o dibujos en abanico, entre otros. Tienes el detalle en nuestra guía de moldes para hormigón impreso.

Por su resistencia y su coste, el pavimento impreso lleva décadas siendo habitual en obra pública: aceras, plazas, carriles peatonales y zonas comunes de urbanizaciones. En vivienda unifamiliar es una de las opciones más usadas para exteriores.

Pavimento impreso en tono rojizo con dibujo de adoquín

Ventajas del pavimento impreso

Frente a un pavimento de piezas (adoquín, baldosa de exterior, piedra natural) o a una solera de hormigón sin tratar, el pavimento impreso ofrece cinco ventajas concretas.

  1. Es un pavimento continuo. No hay juntas abiertas entre piezas, así que no crecen malas hierbas ni se acumula suciedad entre ellas. Solo lleva las juntas de retracción que se cortan en la losa, que se sellan y quedan integradas en el dibujo.
  2. Resiste la intemperie y el tránsito. Es hormigón: aguanta el sol, la lluvia, las heladas y el paso de vehículos si la losa tiene el espesor adecuado. El endurecedor superficial y la resina de sellado lo protegen del desgaste y del agua.
  3. Admite muchos acabados. Con el mismo material puedes imitar piedra, ladrillo, madera o adoquín, en la gama de colores del endurecedor, y combinar dibujos y cenefas en una misma superficie.
  4. Cuesta menos que el material que imita. Un pavimento impreso se mueve entre 30 y 35 €/m² instalado, muy por debajo de una piedra natural colocada o de una tarima exterior de madera, y se ejecuta en mucho menos tiempo.
  5. Se limpia y se mantiene con poco. Basta agua a presión y un detergente suave; el único mantenimiento periódico es renovar la resina de sellado cada pocos años.

También conviene conocer sus límites. La ejecución no admite pausas: desde que la hormigonera descarga hasta que se estampa el último molde el equipo trabaja contrarreloj, y un fallo en ese margen (hormigón demasiado seco, molde mal apoyado, desmoldeante escaso) se queda grabado en el pavimento. Por eso lo realiza un equipo profesional. Además, el color se apaga y la superficie empieza a absorber agua cuando la resina se agota, así que el resellado periódico no es opcional si quieres que dure lo que puede durar.

Pavimento impreso exterior mojado por la lluvia

Pavimento impreso exterior: dónde se usa

El uso habitual del pavimento impreso es el exterior, donde su resistencia a la intemperie marca la diferencia. Los casos más frecuentes en vivienda son la entrada del garaje y el acceso a la casa, el patio, la terraza a nivel de suelo, los caminos del jardín y el contorno de la piscina, donde la textura del estampado y un sellado adecuado dan una superficie que aguanta bien el agua y el cloro. Tienes ese caso desarrollado en la guía de hormigón impreso para piscinas.

En entornos comerciales y públicos se emplea en aceras, plazas, zonas de paso de centros comerciales y accesos a naves. Y aunque el término pavimento se refiere al suelo, la misma técnica se aplica en vertical sobre muros y fachadas: lo explicamos en el artículo de hormigón impreso vertical.

Pavimento impreso con dibujo en abanico

Cómo se hace el pavimento impreso, paso a paso

Estos son los pasos que sigue un equipo profesional para ejecutar un pavimento impreso en exterior. Los tiempos y las dosificaciones son orientativos: dependen del hormigón, de la temperatura y de los productos que use cada aplicador.

1. Preparación del terreno

Se retira la tierra vegetal y los restos de obra, se nivela el terreno con las pendientes necesarias para evacuar el agua y se compacta la base con un pisón o un rodillo. Sobre la base se extiende una lámina de polietileno que impide que el terreno absorba el agua del hormigón durante el fraguado. Después se colocan los encofrados o los bordillos que delimitan la superficie y marcan el nivel final.

2. Armado de la losa

Antes de hormigonar se coloca un mallazo de acero o se añaden fibras de polipropileno al hormigón. Es lo que reparte las tensiones de la losa y limita la aparición de fisuras con los años; en pavimentos que van a soportar vehículos, el mallazo es la opción habitual.

3. Vertido y nivelado del hormigón

El hormigón llega de planta, no se amasa a mano: para un pavimento impreso se emplea un hormigón de 20-25 N/mm² de resistencia (HM-20 en masa o HA-25 cuando la losa lleva mallazo), en consistencia blanda. Se vierte, se extiende, se vibra y se reglea hasta dejar la superficie a nivel; después se fratasa para cerrarla. El espesor de la losa es de unos 10 cm para tránsito peatonal y de 15 cm si van a circular vehículos.

4. Endurecedor de color

Cuando el hormigón ha perdido el agua de exudación y admite el producto, se espolvorea el endurecedor de color sobre toda la superficie, en torno a 4-5 kg/m², y se fratasa para que se integre en los primeros milímetros del hormigón. Este mortero coloreado es el que da el tono al pavimento y forma una capa superficial más dura y menos absorbente que el hormigón base.

5. Desmoldeante y estampado

Sobre el endurecedor se aplica un desmoldeante en polvo, unos 0,2 kg/m², que evita que el molde se pegue al hormigón y aporta un segundo tono en los relieves. A continuación se colocan los moldes por hiladas, se presionan (con las manos, con los pies o con un pisón de estampar) y se van levantando y recolocando hasta cubrir toda la superficie. El momento es crítico: el hormigón tiene que estar firme pero ceder todavía a la presión.

Moldes de poliuretano para pavimento impreso apilados

6. Corte de las juntas de retracción

Entre las 24 y las 72 horas siguientes al vertido, en cuanto el hormigón admite el disco sin desportillarse, se cortan las juntas de retracción. Dividen la losa en paños regulares (lo recomendable es que ningún paño tenga un lado más de 1,5 veces mayor que el otro) y son las que absorben los movimientos del hormigón con los cambios de temperatura; sin ellas, la losa fisura por donde quiere. Después se sellan con una masilla elástica.

7. Lavado y sellado con resina

Pasadas unas 72 horas se lava la superficie con agua a presión para retirar el desmoldeante sobrante, sin dirigir el chorro en punta sobre el hormigón. Con el pavimento limpio y seco se aplican dos manos de resina de sellado con rodillo, en torno a 0,25 kg/m² en total. La resina fija el color, impermeabiliza la superficie y protege el endurecedor del desgaste. El pavimento admite tránsito peatonal a partir de la primera semana y vehículos a partir de las tres o cuatro semanas, cuando el hormigón ha alcanzado su resistencia.

Lavado a presión de un pavimento impreso recién ejecutado

Moldes para pavimento impreso

Los moldes son planchas flexibles de poliuretano con el relieve del material que reproducen: piedra irregular, pizarra, adoquín, ladrillo, baldosa, tarima de madera o dibujos geométricos. Se trabajan por juegos de varias piezas para que el patrón no se repita de forma evidente y, bien limpios de desmoldeante después de cada uso, sirven para muchas obras. El molde condiciona el precio del metro cuadrado: un adoquín sencillo cuesta menos de estampar que un patrón de piedra irregular con cenefas. En la guía de moldes para hormigón impreso tienes los tipos, los precios y cómo combinarlos con los colores del hormigón impreso.

Pavimento impreso con varios colores y dibujos combinados

Cuánto cuesta el pavimento impreso

En 2026, un pavimento impreso en España cuesta entre 30 y 35 €/m² instalado, material y mano de obra incluidos. En obras pequeñas, de menos de 100 m², el precio sube a 40-45 €/m², porque el desplazamiento y la maquinaria se reparten entre pocos metros; el hormigón impreso vertical se mueve entre 40 y 50 €/m². A ese precio hay que sumar la preparación del terreno cuando el suelo exige excavación o nivelación, que puede añadir hasta 15 €/m². Tienes el desglose partida a partida, con ejemplos de presupuesto, en la guía del precio del hormigón impreso.

Cuánto dura el pavimento impreso y qué mantenimiento necesita

Bien ejecutado y con el sellado al día, un pavimento impreso tiene una vida útil de entre 20 y 30 años. Lo que decide si llega a esa cifra es la resina: cuando se agota, el color se apaga, la superficie empieza a absorber agua y el hielo y las manchas hacen mella en el endurecedor. Como norma general, la resina se renueva cada 3-4 años, y antes si notas que el pavimento pierde brillo o que el agua ya no resbala sobre él. El resto del mantenimiento es limpieza: agua a presión y un detergente suave, sin ácidos ni productos agresivos. Lo explicamos en la guía de mantenimiento del hormigón impreso.

Renovar el sellado es un trabajo que puedes hacer por tu cuenta. Smart Varnish Repair es un barniz al agua listo al uso para hormigón y hormigón impreso: se aplica con rodillo a dos manos, devuelve el color y vuelve a proteger la superficie del agua, del sol y del tránsito. El envase de 5 litros cuesta 38,55 € y cubre unos 17,5 m² a dos manos, alrededor de 2,20 €/m².

Si además hay microfisuras, desconchones o el color está muy apagado, el paso previo es Smartcover Repair, un mortero de reparación en capa fina (1-2 mm) para hormigón impreso, disponible en 24 colores, que se aplica a dos manos y se sella después con Smart Varnish Repair. El envase de 10 kg cuesta 50,65 €, y mortero más sellado salen por unos 7,30 €/m², frente a los 25-30 €/m² que cobra un profesional por la misma reparación. El método completo está en la guía para reparar hormigón impreso, y si solo quieres cambiar el color, en la de pintar hormigón impreso.

VER LA GUÍA Y LOS PRODUCTOS PARA HORMIGÓN IMPRESO

Sendero de jardín con pavimento impreso

Preguntas frecuentes sobre el pavimento impreso

¿Pavimento impreso, hormigón impreso y cemento impreso son lo mismo?

Sí. Son tres nombres del mismo sistema: una losa de hormigón coloreada con endurecedor y estampada con moldes. Tienes la visión completa, con productos y preguntas frecuentes, en nuestra página de hormigón impreso.

¿Se puede hacer un pavimento impreso por tu cuenta?

No es recomendable. El hormigón llega de planta y hay que extenderlo, colorearlo y estamparlo en un margen de tiempo corto, con moldes y herramientas específicas; un error en ese margen no se corrige después. Lo que sí puedes hacer por tu cuenta es renovarlo: limpiar, reparar fisuras con Smartcover Repair y resellar con Smart Varnish Repair.

¿Cuánto tarda en poder usarse?

El lavado y el sellado se hacen unas 72 horas después del vertido. El tránsito peatonal es posible a partir de la primera semana y el de vehículos a partir de las tres o cuatro semanas, cuando el hormigón ha curado.

¿Qué espesor tiene que tener la losa?

Unos 10 cm para zonas de paso peatonal (patios, caminos, terrazas) y 15 cm si van a circular vehículos, como en la entrada de un garaje. En ambos casos con mallazo o fibras.

¿Se puede renovar un pavimento impreso sin levantarlo?

Sí, siempre que la losa esté sana. El color apagado se recupera resellando con Smart Varnish Repair; las microfisuras y desconchones, con Smartcover Repair y sellado posterior. Solo hay que rehacer el pavimento cuando la losa está partida o hundida por un fallo de la base.

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